La cigüeña visitó La Aurora

Juan Carlos López
01/09/09
Diario de Centro América
www.dca.gob.gt

Aisha es un cachorro hembra de león africano y en su madurez llegará a pesar entre 110 y 180 kilogramos. En cautiverio puede llegar a vivir más de 20 años.

Aisha es un cachorro hembra de león africano y en su madurez llegará a pesar entre 110 y 180 kilogramos. En cautiverio puede llegar a vivir más de 20 años.

Tres pizotes, un ocelote y una cachorrita de león son los huéspedes de “la pediatría” del Parque Zoológico La Aurora y parte de un exitoso programa de reproducción en cautiverio, que entre otras funciones, busca rescatar y preservar especies en peligro de extinción.

Andrea Castañeda, médico veterinario del zoológico, comenta que los cachorros presentan buena salud, “en esta etapa su dieta consiste en un suplemento alimenticio con leche, la que se les provee seis veces al día, luego de dos meses se empieza el ‘destete’ para incluir alimentos sólidos en su dieta”, explica.

Aisha, que significa vida en un dialecto africano, es una leoncita que nació el 17 de agosto y a su corta edad ya es centro de atención en la pediatría del parque, “el osito de peluche que le sirve de almohada y compañero de dormitorio en su incubadora le ayuda a disminuir el estrés”, indica Castañeda.

Un ronroneo y la constante búsqueda de la persona que se encarga de su cuidado sugiere que es tiempo de comer, por lo que recibe su biberón con el esperado líquido que sacia su hambre.

La hora de comer es todo un reto, mientras se alimenta a Rodolfo, Valentina y La Cutía corren libremente por la habitación, su veterinaria dice que “son tremendos”.

La hora de comer es todo un reto, mientras se alimenta a Rodolfo, Valentina y La Cutía corren libremente por la habitación, su veterinaria dice que “son tremendos”.

El ruidoso vecino es Manchitas, un activo ocelote que juega, brinca y se golpea contra el plástico en busca de atención, sus grandes ojos negros que no dejan escapar ningún movimiento y su rugido, aunque parezca gracioso, ya es un signo de autoridad y de advertencia a los intrusos que invaden su territorio.

Como cualquier niño, los trillizos Rodolfo, Valentina y la Cutía, son cómplices en travesuras y corren libremente por la casa cuna. Sus nombres fueron pensados por sus cuidadores. La Cutía sufrió un trauma al nacer, el cual le causó una infección y obligó a la amputación de una de sus patas, de allí que al buen chapín recibió ese mote que llegó a ser su nombre, pero esto no le impide seguir el ritmo de juego de sus hermanos.

Debido a que en la actualidad el parque cuenta con varios ejemplares de estos mamíferos, los bebés formarán parte de un programa de intercambio de especies con otros parques en diferentes partes del mundo.

Manchitas es un ocelote que también está en el programa de intercambio, es el más inquieto de todos.

Manchitas es un ocelote que también está en el programa de intercambio, es el más inquieto de todos.

Sin sus padres

Los cachorros son separados de sus padres para velar por su seguridad y que muchas veces éstos no los aceptan. En la sala cuna se les proporcionan los nutrientes que necesitan para su desarrollo “lo más difícil de este trabajo es separarse de ellos, pero es necesario apartarlos ya que debido al estrés del encierro pueden ser lastimados y es una buena oportunidad para que las personas logren verlos”, comenta Castañeda.

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